Jules Rimet, por aquel entonces presidente de la FIFA, estaba a favor de la realización del torneo en el país sudamericano, tanto por sus recientes éxitos deportivos como porque el país celebraría su centenario de la Jura de la Constitución. Dos días después llegó la mayor goleada a favor de su historia. Alemania no pudo conseguir la primera victoria de su historia hasta el sexto partido, un año después, cuando curiosamente derrotó a los helvéticos por 1-0 en suelo alemán el 4 de abril de 1909. Apenas unas semanas antes, tuvo lugar un hecho negativo cuando el equipo cosechó la peor derrota de su historia, y que aún perdura en la actualidad.




